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Descubrí un día que las enfermedades del alma estaban siendo catalogadas como enfermedades psiquiátricas. Me dí cuenta de que en la historia y en la literatura siempre habían estado separadas, y comencé a pensar. Lo hice cuando el contacto con mis pacientes había dado el suficiente fruto, en cantidad y calidad, como para empezar a ver que, frente a mí, se sentaban seres humanos llenos de dolor, más que enfermos puramente físicos. Descubrí que el alivio del alma también aliviaba el cuerpo y me fui acercando cada vez más al tratamiento de las emociones. Lo que aparentemente pudiera parecer una pérdida de tiempo, sobre todo en minutos de consulta, se convirtió en una inversión muy rentable, pues los que acudían a mí, mejoraban mucho más rápidamente, y se olvidaban con facilidad de algunos de sus males supuestamente crónicos.
Para tratar el alma utilizo dos remedios que se complementan, la palabra y las esencias florales. El día que aprenda de verdad a ser médico prescindiré de las segundas, pero hoy por hoy aún las necesito y me son muy útiles.
El doctor Bach, un médico inglés que vivía en Oxford a principios del siglo XX, debió sufrir un proceso evolutivo similar al mío y se dedicó a encontrar y destilar estas esencias, las cuales fue elaborando con pétalos de las flores de su jardín. Gracias a él, tenemos una amplia gama de remedios para cada una de las emociones que nos dañan y que nos impiden avanzar y ser más felices.
La rabia, el miedo, los celos, el peso de la responsabilidad, el vacío, la duda, el abandono, la autoestima, la culpa…y otros muchos síntomas que nos hacen la vida difícil y que nos acaban enfermando, pueden ser tratados y superados.
Gracias al doctor Bach y a todos los que hemos confiado en sus previsiones, hoy, en todo el mundo, muchas personas se benefician de esta terapia tan natural, tan inocua, tan emocional y tan adecuada a lo que realmente somos: pura Naturaleza…, y con ella hemos de reencontrarnos para alcanzar la plenitud.

Fuente: Doctora Margarita Souviron doctorasouviron@telefonica.net

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I´ve discovered one day that diseases of the soul were being classified as psychiatric illnesses. Then, I found out that in history and literature, have always been separate, and I started thinking. I did it  when from the  daily contact with my patients had enough information, in quantity and quality, to begin to see that in front of me, were seating human beings full of pain, rather than purely physical ill. 
I found that relief of soul also relieved the body,  and I got closer and closer to the processing of emotions. What apparently might seem a waste of time, it became a very profitable investment, as those who came to me, get better much quicker and easily forgot some of his chronics diseases. 
To try the soul I use two complementary remedies, the word and flower essences. The day that I really learn to be a doctor I will stop use the second, but today I still need them and are very useful. 
Dr. Bach, a British physician who lived in Oxford in the early twentieth century, had to undergo an evolutionary process similar to mine and went to find and distill these essences, which was developed with petals of flowers from his garden. Thanks to him we have a wide range of remedies for each of the emotions that hurt us and don't allow us to move forward and be happy.

The anger, fear, jealousy, the weight of responsibility, emptiness, doubt, abandonment, self-esteem, guilt ... and many other symptoms that make life difficult and that we end up sick, can be treated and overcome. 
Thanks to Dr. Bach and all who have trusted their forecast today worldwide, many people benefit from this therapy so natural, so safe, so emotional and so appropriate to what we are: pure nature ... and with it we meet again to reach the fullness. 

Source: Doctora Margarita Souviron - doctorasouviron@telefonica.net

 


Comments

13/07/2012 09:55

will come back shortly

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24/09/2012 16:42

Great info, thanks

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